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Serpiente del Mar

Pescado Brilliante de Plata Color, de 6 Metros de Largo

Extracto de una conversación sostenida una tarde con “Baja Bert” y “Shipwreck Sean” en su casa nómada y estudio de arte en un arroyo a la orilla del mar en la costa de San José del Cabo. Sucedio in 1986.

Serpiente del Mar

“Yo estaba acampado en un arroyo cuando tres muchachos llegaron corriendo de la orilla del mar. ‘Bert, Bert, ¡hay un pez enorme en la playa!’”

‘Pues, yo ya he visto muchos peces grandes’, les dije.

‘No, no, éste es tan grande como tu camión’.

“Nos subimos al buggy y lo encontramos, tendido en un gran charco, un pez algo parecido a un dorado, pero de seis metros de largo. Era de color de plata con una raya azul. Tenía una aleta a lo largo del dorso, de un metro de altura, y la agitaba como las patas de un ciempiés.

Tenía un ojo muy grande, amarillo, con una pupila negra de unos cuatro centímetros de diámetro. El ojo no era saltón, sino plano y al nivel de la cara. Pero lo más fantástico era su boca. Tenía labios flexibles, como el hule de una careta de buzo, y se abrían a 30 centímetros de diámetro y cerraban a dos centimetros, como el obturador de una cámara. Suponíamos que la boca funcionaba como una coladera gigantesca, abriendo para chupar los camarones.

“Mientras lo mirábamos, vomitó un montón de camarones, y sus colores se tornaron luminosos. Siguieron así unos 15 minutos, y luego se difuminaron nuevamente en color de plata.

“Lo más exótico eran esas plumas que salían de su cabeza . . . .

“Tratamos de mantenerlo con vida, pero podíamos ver en su piel las huellas de una red. Supimos después que los barcos camaroneros habían andado por allá la noche anterior. Se echaba de ver que no iba a sobrevivir.

Decidimos llevarlo a San José a buscar un congelador. Lo enroscamos como una manguera de bomberos. Recuerda que tenía seis metros de largo. Manejamos en camión por todo el pueblo, pero no pudimos dar con un congelador con suficiente capacidad. Lo llevamos a los campamentos de pescadores La Playa y Palmilla. Ellos se fueron de espaldas por el asombro. Jamás habían visto semejante cosa. Era un pez mágico y especial.

“Al final, Ken lo llevó a su casa, y al día siguiente se empezó a echar a perder (estaba en la caja de una camioneta rodeado de hielo). Me Horroricé al saber después que, increíblemente, lo habian tirado.

“Llevé las fotos del pez con el director del Museo de San Diego, y él nunca había visto fotos de este animal. Dijo que se había encontrado otro espécimen del mismo en la bahía Morro Bay en Alta Californa en los años treinta, y que era un pez de las aguas profundas que seguramente había subido desde las profundidades en busca de camarones, y se quedó prendido en las redes, y luego se soltó y fue a dar a la playa. Se llamaba oar fish (“pez remo”), y los especímenes maduros llegan hasta los 11 metros de largo. Se piensa que los marineros de antaño veían estos monstruos, y así surgieron los cuentos de las serpientes del mar.

“Fue una experiencia de esas que te cambian la vida, una cosa mágica. ¿Qué tan seguido puedes ver algo semejante?